LETRAS PROHIBIDAS

Por Covid-19, ronda muerte a Victoria

Por Clemente Zapata M.


Un profesional de la salud me confió: “Prefiero mejor enfermarme hoy, que hay respiradores y el personal está ‘fresco’ para atenderme, que cuando esto se ‘salga de control’…”

La pandemia global por Covid-19 está generando una rápida curva de ascendencia en la Capital de Tamaulipas, que causa alerta entre el personal médico; aunque evitan generar pánico.

¿Se va a poner gacho en Victoria?, pregunto a bocajarro; la respuesta fue simple y contundente, pero me provoca miedo: —¡Sí, bien gacho…! La realidad es que no estamos preparados para este “bicho”, me contesta el galeno.

No es por alarmar, y ojalá que nunca lleguemos al “peor escenario”, pero en la Capital —en promedio— habitamos casi 400 mil personas y perfilan un tres o cuatro por ciento de mortandad en quienes contraigan el virus desde hoy y hasta diciembre.

Hasta este domingo tres de mayo, a las cinco de la tarde, Tamaulipas sumaba 518 casos de Covid-19 y 29 defunciones; de éstos Ciudad Victoria tenía 123, con tres defunciones y 14 recuperados.

¿Qué provocaría el peor escenario: falta de insumos, respiradores…? La respuesta es distinta: nos falta personal capacitado para atender el área de cuidados intensivos; ¡eso es lo que no se dice!, contesta mi fuente.

Pocos quieren estar en cuidados intensivos; se requiere mucho estudio y es poca la paga. Los riesgos son mayúsculos para el personal y las pérdidas de vidas mayor que en otras áreas.

La gente sigue sin prestar atención a las recomendaciones. Acude a lugares concurridos, se amontona en las compras; desoye el llamado de las autoridades sobre la sana distancia, el uso de cubre-bocas y otras medidas de mitigación.

“Allí tienes lo que sucedió este 30 de abril, por el Día del Niño; ahí te encargo en una semana o dos el resultado de tanta irresponsabilidad. Esperemos que para el diez de mayo no pase igual”, dice el galeno.

Italia y España es el mejor ejemplo que podemos tener y ni así queremos “experimentar en cabeza ajena”. La mortalidad que se dio en esos países fue porque el número de contagiados rebasó la capacidad de atención; ¡ambos países de primer mundo!

Allí está Ecuador, un país con menos recursos humanos y económicos que México para mitigar el Covid-19 como ejemplo cercano. Los cuerpos los tiraban en la calle, ¡y eso no es teoría de conspiración!, me dice el profesional de la salud.

La Capital del estado “presumió” por varios días sólo un caso hasta que dos semanas después fue colocada en el nada honroso primer lugar de contagios por Covid-19; eso nos habla de la irresponsabilidad con que manejamos la sana distancia.

Las medidas de mitigación están fijadas desde la primera quincena de marzo; ya entramos a la primera quincena de mayo y sumamos 123 casos de Covid-19 en la Capital.

RADIOGRAFÍA DEL HRAE.- El Hospital Regional de Alta Especialidad (HRAE) tiene un área de Covid-19. Hasta el momento han llegado de uno en uno; pero el temor está latente al perfilar el “peor escenario”, cuando lleguen “de a montón”.

Este nosocomio tiene 140 trabajadores con licencia, que se acogieron a las medidas dictadas por las autoridades federal y estatal; se les está yendo el personal ahora que más lo necesitan.

En la clínica del Instituto Mexicano del Seguro Social (federal) y en Hospital General (estatal) prácticamente laboran con personal eventual, pues los de base tienen licencia y le temen a este “bicho”.

El HRAE está presentando “crisis” en un área distinta a la médica; el personal de apoyo encargado de la intendencia, ha venido renunciando suave y gradualmente.

Es una empresa privada, subcontratada, la que presta el servicio de intendencia pero su personal se ha ido “vaciando” pues nadie quiere estar en el “campo de batalla” porque es poca la paga, casi sin prestaciones y con alto riesgo ante el Covid-19.

El personal de intendencia se da cuenta de la realidad que vive la salud pública en la Capital, las claras deficiencias que arrastra y por ello sabe bien lo que les espera si se contagian.

SE HA PERDIDO MUCHO TIEMPO.- La pandemia por Covid-19, coinciden algunos profesionales de la salud consultados por quien escribe, no ha sido manejada desde el punto de vista netamente médico, aunque pareciera que sí.

El asunto se tornó político, con tufo electoral. Es decir que la pandemia se ha convertido en una anticipada arma político/electoral de la que algunos quieren sacar raja para su morral.

Se ha perdido, y se sigue perdiendo, demasiado tiempo en una guerra estéril, de tipo mediático, que en nada ha contribuido a la mitigación del “bicho”. No son tiempos electorales, son tiempos de crisis sanitaria, coinciden los galenos.

Cifras van y cifras vienen pero la lacerante realidad es que se ha perdido tiempo en un área muy importante: la capacitación del personal para hacer frente a esta pandemia.

El manejo de los respiradores, de los mismos pacientes, la correcta conducción en el área de Covid-19, el manejo de cuidados intensivos, el actuar bajo presión o en situación de crisis son capacitaciones que no se están dando.

No sólo se requieren mascarillas, cubre-bocas, overoles, respiradores y otros insumos; se requiere saber manejar un ventilador, entubar y extubar, pero se sigue perdiendo tiempo.

Mientras que las autoridades de todos los niveles buscan exhibirse unos a otros, como si se anduviera en campaña, los casos de Covid-19 siguen creciendo y de forma alarmante en la Capital, dicen los doctores.

Directores de hospitales y médicos coinciden en entrarle al tema así como atender los pacientes contagiados y contribuir a mitigar la pandemia; pero se topan con que las autoridades “de peso” no coindicen en el decir y el hacer…

¿Y LOS VENTILADORES?- ¿Dónde están los insumos?, los profesionales de salud me responden que no los han visto… Se habla de ventiladores que se han adquirido pero nadie sabe en dónde están o cuándo los instalarán.

En resumen. Los casos de Covid-19 crecen en la Capital; falta capacitación del personal; se ha perdido tiempo valioso en pleitos estériles y, para colmo, la población desdeña las medidas para contener la pandemia… ¡Que Dios nos agarre confesados…!

LA “BUENA” NOTICIA.- El HRAE ha atendido apenas nueve casos; al momento de cerrar esta investigación, tres habían sido dados de alta, cuatro permanecían internados y —lamentablemente— dos defunciones.

Hasta el momento no hay hospitales saturados y esperemos que sigamos así en la Capital; pero de esta forma iniciaron en Italia, España, Estados Unidos y, recientemente, la Ciudad de México… Pendientes…

SECRETO A VOCES.- Hace cerca de un mes, la titular de la Secretaría de Salud de Tamaulipas, GLORIA MOLINA GAMBOA, sostuvo una reunión con directivos del Hospital Regional de Alta Especialidad (HRAE). El motivo de la reunión era para “ponerse” de acuerdo sobre cómo atender los casos de Covid-19 que irremediablemente llegarían a la Capital…

Los directivos del HRAE estuvieron de acuerdo en que sus instalaciones fueran destinadas para la atención a pacientes que contrajera este “neo-bicho”, pero pedían que la Secretaría de Salud estatal contribuyera con recurso humano… La respuesta de MOLINA GAMBOA fue un rotundo no, bajo el argumento de que “no podía prestar personal” o sacarlo de sus áreas de trabajo… Bien se pudo celebrar un acuerdo de colaboración entre ambos entes, el federal y estatal, sumar a los líderes sindicales y fijar el plan a seguir para estar listos por si los contagios crecieran sin control y anteponiendo el beneficio colectivo, pero no se llegó a nada… Por ello cada institución de salud se está “rascando” con sus propias uñas y cada uno hace lo que puede en este momento que, se pudiera decir, estamos en una “etapa light” de la pandemia, pero la pregunta obligada es: ¿qué va a pasar cuando esto se desborde, como se perfila…? ¿Qué pasará cuando la demanda de atención rebase la capacidad de respuesta…? ¡Ay nanita!