HUMO BLANCO

HUMO BLANCO

PURO CARTUCHO QUEMADO

Por Clemente Castro González


Los acuerdos entre políticos tramposos son para para violar la ley, hacer “negocios”  y burlarse de los ciudadanos. Así se hace porque cosieran a los cargos públicos y de representación popular espacios para traficar con influencias y robar.
Y aunque se digan defensores del estado de derecho, la democracia, al igual que la transparencia y rendición de cuentas, no pasan de ser mentirosos, incongruentes y transas.
Ese trato que se hizo en lo “oscurito” por parte del dirigente del PAN, MARKO CORTÉZ MENDOZA, con el PRI, entiéndase ALEJANDRO MORENO CÁRDENAS, para ir juntos en la elección por la gubernatura de Coahuila no deja lugar a dudas sobre la manera en que se reparten una especie de botín y cuyo trato especifico permaneció oculto hasta que una de las partes incumplió lo pactado, en éste caso el tricolor, al no entregar al PAN puestos en el gobierno estatal y otras instancias.
La verdad es que no  hay que ir lejos para encontrar, en lo cercano,  evidencias de los acuerdos interesados que se dan entre personajes que han vivido  y enriquecido con el erario público y pretenden seguir haciéndolo, al costo que sea.
Ahora que estamos en proceso electoral vale dirigir la vista hacia   políticos que pasan de un proyecto a otro sin que se de explicación,  abierta y clara, a  sus compañeros de partido y a los ciudadanos.
Veamos el caso del diputado ÓSCAR ALMARAZ SMER,  el cual hasta  cambió de partido sin importarle traicionar a “las bases” y a quienes lo encumbraron.
Por supuesto que se entiende lo de la “sobrevivencia o autoprotección” en los asuntos de poder pero hay límites y, sin duda, valores no escritos, aún entre los bandidos.
En principio puede entenderse la actitud de ALMARAZ SMER cuando, en el sexenio de EGIDIO TORRE CANTÚ, le tocó nadar de muertito, en su calidad de diputado, debido a que en ese entonces el gobernador lo veía con recelo porque fue uno de los que trato de sacar tajada  luego del  asesinato de RODOLFO TORRE CANTÚ.
Al fin de cuantas EGIDIO le levantó el castigo y, al paso del tiempo, le dio jugada a OSCAR, al grado que recibió el visto bueno para competir y ganar la presidencia municipal de Victoria.
Posterior a esto  OSCAR entregó  el municipio de Victoria  al panismo, una vez que  FRANCISCO GARCÍA CABEZA DE VACA llegó a la gubernatura por acuerdos cupulares del PAN con la administración del priista de ENRIQUE PEÑA NIETO.
En caso es que  ALMARAZ SMER se la llevó  tranquilo durante su trienio y, llegado el momento, no tuvo ningún remordimiento al traicionar al priismo y, a la postre, a su cuate, el ex mandatario, EUGENIO HERNÁNDEZ FLORES.
Lo que se dice, y tiene sentido, es que ÓSCAR se inscribió para competir por la reelección en el Ayuntamiento de Victoria solo para hacerle el juego al PAN que lanzó de candidato al impresentable de XICOTÉNCATL GONZÁLEZ URESTI, mismo que se alzo con el triunfo.
Ahí es en donde debe verse a detalle el papel sesgado de el actual legislador panista que era favorito para seguir en la alcaldía y, sin embargo, pese a los pronósticos, perdió frente a un improvisado y mediocre  contendiente.
El trato con ALMARAZ SMER, tejido desde la General de Gobierno, bajo el mando de CÉSAR VERÁSTEGUI OSTOS, El Truko, habría consistido en no moverle a lo de las transas que se le detectaron a ÓSCAR, en su condición de titular de Finanzas en el mandato de HERNÁNDEZ FLORES, en lo que en la actualidad es el IPSSET y en la UAT, en donde despacho su hermano GERMÁN, en calidad de tesorero.
De modo que el candidato arreglado hizo la faramalla y, a la hora de apretar aflojó, sin importar los miles de electores que creyeron en él y que golpearan a sus operadores de territorio e incluso se dieran secuestros, por parte de un grupo especial conformado por el cabecismo para actuar de manera clandestina, a la usanza de las agrupaciones criminales.
Quiere decir que ALMARAZ no fue victima de un atraco electoral sino cómplice de el gobierno panista en contra de sus seguidores y, en general, de la voluntad de los capitalinos.
Tan es así que, cuando vino la elección para diputados federales OSCAR se convirtió en el abanderado panista que, hay que recordarlo, perdió en el municipio  de Victoria pero, mediante trato con el grupo cívico Pedro José Méndez, que mantiene fuerte presencia política electoral en Hidalgo y la región, le dieron el triunfo al nuevo militante albiceleste.
A propósito, es fecha que el diputado no regresa a esa región y tampoco se le ha visto pisando territorio en Victoria.
El tema es que en la actualidad el panismo cabecista lo mandará a competir por la presidencia municipal, una empresa nada sencilla para un político harto quemado.
Más debido a que pertenece a un grupo que se ha ganado el repudio de los tamaulipecos y viene de perder, en forma consecutiva, varias elecciones, incluida la pasada a la gubernatura.
Esta parece ser la mejor carta del PAN para Victoria… Sin duda, un cartucho quemado.