Precisando

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Precisando.- José del Carmen Perales Rodríguez


 

Los docentes y el bullying

La Reforma Educativa ha robado con mucho la atención de la sociedad con respecto al resto de las reformas incluida la energética, a grado tal que la incertidumbre que generó en los primeros ocho meses de este año fue suficiente para no cuestionar que el gozo se fue al pozo con el tema de la extracción de hidrocarburos, pues éstos se han devaluado.

Pero bueno ese sería un punto de vista tal vez subjetivo, porque lo objetivo es que en esta primera mitad del sexenio peñista la imagen del maestro urbano, principalmente, ha caído estrepitosamente del pedestal en que los padres lo tuvieron siempre. Vale decir que esta mala imagen no en todos los casos es a causa de situaciones reales ni por su falta de capacidad o compromiso, sino porque dolosamente los han cortado con la misma tijera.

Ya no hay el respeto que antes se tenía hacia el maestro, actualmente tal vez sólo se circunscriba a los pequeños que cursan preescolar y los primeros cuatro grados de primaria, pero de ahí en adelante no existe y no precisamente porque no lo merezcan sino porque desde la casa se desestima la disciplina que intentan imponer, aunque lo peor es que se cuestiona toda clase de reglamentación interna independientemente que coadyuve a la armonía familiar.

Tal vez sea porque nací en un hogar donde varios de mis familiares fueron docentes, ahora se han jubilado, pero docentes no de escuelas urbanas sino que algunos de ellos para llegar a la escuela tenía que cruzar cerros a lomo de bestia, otros viajando de aventón y viviendo en pueblos sin agua entubada ni luz, pero para mí lo peor que pudo hacer un gobierno es echarle los medios encima a los trabajadores de la educación como si todos fueran igual que su encarcelada ex líder.

No soy especialista en muchas cosas menos en psicología, pero ese linchamiento orquestado contra los maestros ha desembocado en los problemas de conducta que actualmente afectan a incontables alumnos, arrastrando el prestigio de la escuela sin que a nadie le preocupe. Ya no es la grilla magisterial la que destruye la imagen de ilustres escuelas, ahora lo son los pleitos videograbados, las riñas verbales entre padres y alumnos contra directores y maestros.

Un botón de muestra de estas situaciones es que ahora todas las diferencias personales entre alumnos que llegan a los golpes son considerados bullying o acoso escolar, porque llamarlo así espanta a los maestros y directores y pueden cumplirse entonces las exigencias que se les planteen.

Respetando el dolor de su familia pregunto: ¿Serviría de algo decir hoy que de acuerdo a un estudio e investigación hecho por especialistas, el lamentablemente fallecimiento de un alumno de secundaria hace más de un año no fue un caso de bullying? Por supuesto que no porque ya se vendió así a nivel nacional, además polarizando la discusión lo inmediato que se diría es que eso no le devolvería la vida al menor y es cierto.

Sin embargo eso hubiera sido suficiente para que todos nos pusiéramos a estudiar cuándo se trata de bullying y sobre todo cómo evitarlo, porque ahora todo empujón accidental o consecuencia de diferencias personales, insisto, es bullying y no se aborda de la forma que los especialistas recomiendan porque se aplica una medicina que es para otra enfermedad.

Tan fácil que es que a la hora de ir por el hijo o hija a la escuela se le pregunte ¿cómo te fue?, con esa sola pregunta se pueden evitar muchas situaciones innecesarias para nuestros hijos. Platicar con ellos diez minutos después de la escuela son suficientes para frenar cualquier problema que lo pueda estar afectando. ¡Hágalo antes de que sea demasiado tarde!

APUNTE.- En el caso de una secundaria local se ha presentado un problema personal entre dos alumnos, uno de ellos lamentablemente salió lesionado pero su caso fue atendido de forma inmediata y personalmente por la directiva escolar, se recurrió a todas las instancias y se cumplieron los protocolos que establece la normatividad, sin embargo la exigencia de la parte ofendida es que se expulse al agresor, cuestión que es inconstitucional.

La familia inmediata del menor agredido está consciente de que se han agotado las instancias, tal vez por quedar pendiente la cuestión económica entre las familias de ambos alumnos hay inconformidad de los ofendidos pero eso ya escapa de las manos de la directiva, porque entraría en terreno judicial.

Por ello aquí lo grave es que una persona de leyes, experimentado, veterano en estas lides, haya decidido arremeter contra la institución y su imagen exigiendo que se viole la Constitución al negarle al menor agresor su derecho a la educación.

Las leyes no las hizo la directiva escolar, en todo caso que se vaya contra quienes así las diseñaron si es que se busca y quiere señalar a un culpable.

Aquí los veo, leo y escucho: @JosdelCarmenPR / pr_jc@hotmail.com

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