DIÁLOGO

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PLAYA, RÍO E HISTORIA

Por Azahel Jaramillo Hernández


¿Cómo están? A dos horas del puerto de Tampico, por carretera, se ubica Tuxpan, un bonito puerto cuajado de palmeras cocoteras, bordeado por el rio del mismo nombre y con poco más de 160 mil habitantes. Tuxpan de Rodríguez Cano es su nombre oficial. En su extenso y bien cuidado malecón se ubican casas de ensueño. Aquí lo común entre las familias de clase media alta es tener una lancha con motor de borda en la cochera, junto al carro que usan de diario.

Hay muchas instalaciones de la Secretaria de Marina y de la Secretaria de la Defensa Nacional, tanta que hay hasta un edificio que alberga la “Asociación de ex militares y ex marinos”. Esa sobrepoblación de militares y marinos la hace una ciudad tranquila.

En la playa, aunque pocos, hay hoteles a cien metros del mar con habitaciones dotadas de aire acondicionado y Sky a precios razonables algo así como 800 pesos diarios y existen a la orilla del rio un par de hoteles de cinco estrellas. Inaugurados hace cinco y dos años respectivamente.

Aquí nacieron y pasaron parte de su niñez dos mexicanos notables: el estadista Jesús Reyes Heroles (quien también vivió en nuestra Ciudad Victoria y estudió en la legendaria primaria “Lauro Aguirre), el actor Hugo Avendaño y el banquero Roberto Hernández Ramírez.

Tuxpan, Veracruz, tiene su historia. Ahí se ubica la casa desde donde zarpó, desde donde salieron Fidel Castro Ruz y Ernesto “El Che” Guevara para encabezar la revolución cubana a bordo del mítico yate “Granma”.

La casa hoy convertida en Museo de la Amistad México Cuba se encuentra en el barrio de Santiago de la Peña, frente al rio Tuxpan y a donde se puede llegar bien en carro o bien en lancha que es de hecho, un transporte público local… como aquí lo son los micros o los autobuses azules. Nada que ver con “turismo”.

La entrada a dicho museo es gratis, pero firmar el Libro de visitas es obligatorio. La casa está ubicada en el centro de un amplio jardín. En el jardín se encuentran varios monumentos entre los que destacan una pequeña estatua de José Marti y un busto del guerrillero argentino Ernesto ´Che´ Guevara. Además de museo en sus instalaciones funciona una escuela de educación primaria y secundaria para adultos.

El segundo nivel de la casa desde donde se domina una espléndida vista panorámica del rio y de Tuxpa se encuentra pletórico de fotografías de los revolucionarios cubanos, uniformes, armas y maquetas.

Un diligente guía explica los inicios de la Revolución cubana, precisando que la casa fue comprada por el comandante Fidel Castro a un norteamericano. Fidel no quería comprar la casa sino únicamente el yate “Granma” que vendía. El norteamericano le dijo que le vendía el yate pero con todo y casa. Un veinteañero guía cuenta que el barco y la casa fueron vendidos en 30 mil dólares. “Fidel Castro le pagó 10 mil dólares y le quedó a deber 20 mil”.

El 25 de noviembre de 1956 el barco Granma salió de Tuxpan. Cuenta el guía del museo que Fidel Castro solamente en tres ocasiones estuvo en dicha casa, “el día que decide comprar el yate y la casa, el día que salió de aquí rumbo a Cuba y en el año 1992 cuando estuvo aquí con el presidente Carlos Salinas de Gortari.

“Esta casa explica estuvo cuidada por el velador que aquí vivía. Al morir se quedó con ella el hijo del velador, hasta que fue comprada por el Ayuntamiento de Tuxpan”.

Sobre una replica del famoso yate “Granma” que se encontraba en el frente de la casa el guía explica que en el año de 1999 hubo una fuerte inundación que destruyo el navío, del cual solo se conserva el motor que está guardado en el almacén, y que –ataja- no está en exhibición”. Comenta que la embajada de Cuba en México les prometió que les iba a mandar una replica de dos metros del Granma, “pero es fecha que no lo han mandado”. Al final dice: “Por favor no se vayan a ir sin firmar el Libro de visitas”.

Otras informaciones refieren que “inspeccionando Fidel Castro y su amigo mexicano Antonio del Conde “El Cuate” la zona del rio Tuxpan vieron que el yate Granma se encontraba a la venta y decidieron comprarlo a su propietario el norteamericano Robert B. Erickson”. No obstante Wikipedia asegura que fue comprado a Schuylkill Products Company Inc por Antonio del Conde por 50 mil pesos mexicanos. La salida a Cuba es un tanto apresurada por la presión de la deserción de dos hombres del campamento de Abasolo, Tamaulipas. Y la detención de dos más debido a una traición. En el trayecto de Abasolo a Tuxpan un contingente de 32 combatientes llega a Ciudad Victoria el 22 de noviembre instalándose por dos días en los hoteles Sierra Gorda, Los Monteros, El Peñón y San Antonio.

El yate tiene una capacidad para 25 personas pero en la aventura viajaron 82 personas. Salió a primera hora del 25 de noviembre del año 56 y llegó a las costas de Cuba el dos de diciembre.

Narra la historia que a la 1:30 de la madrugada el Granma (que significa abuelita en inglés) echó a andar con las luces apagadas. El Granma salió de Tuxpan en forma clandestina.

Faustino Pérez, uno de sus tripulantes escribió: “Partimos lentamente con un solo motor. A todos consumía una intensa y silenciosa emoción. Por un momento contuve la respiración pues temía que algún ruido pudiera abortar la empresa. Tardamos media hora en dejar el rio y poco después entramos al Golfo de México. Veía perderse con nostalgia a Tuxpan entre débiles luces, todos sentíamos que el silencio de la partida no era necesario y como si estuviéramos convenido, se escuchó al unísono:

“¡Al combate corred bayameses, que la Patria os contempla orgullosos!” Nunca me lucio tan bello el Himno Nacional.

“El viento soplaba inclemente, las olas violentas estremecían el casco del Granma. Pero se disipó la alegría en la niebla espesa, entre vómitos, fatigas y mareos”.

El ´Che´ Guevara por su parte cuenta que veía a los hombres con la angustia reflejada en el rostro.

Un detalle para las apasionadas feministas: Una combatiente, Melba Hernández despidió en Tuxpan al contingente. Durante semanas, Fidel fue convenciéndola de que no debía acompañarlos como era su propósito, pues el barco no tiene condiciones para llevar una mujer, presiente lo duro de la travesía y los peligros que acechan. NOS VEMOS.

Azahel Jaramillo Hernández

azahel_jaramillo@hotmail.com

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