LA PALABRA

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¿A dónde va la educación en el primer cuarto del siglo XXI?

Julio Herminio Pimienta Prieto


Casi llegamos a los primeros 20 años del siglo XXI. Convulso en todo sentido, en el que la violencia disfrazada de agresividad incluso con silencio, la mezquindad, la bajeza, la despreocupación por el otro, el egoísmo, la deshonestidad, la competencia desleal a toda costa y la escasa credibilidad privan. Al menos en México, muchos hemos llegado a no creer en casi nada y en poquísimos seres humanos. ¿Volvemos al pasado?, cuando los abuelos decían: “Mientras más observo a los humanos, más quiero a mi perro”.

La escuela se encuentra inmersa en este contexto. ¿Qué esperar? Hay que navegar contracorriente; pero sabiendo que los vientos son absolutamente adversos. Todo lo anterior se vive en las familias, en las que se alienta el ganar por ganar por encima de todo. La escuela sigue siendo un espacio de mucha competencia y poca colaboración. ¿Cuándo cambiará? Cuando la cambiemos.

Llegan los niños a la escuela y se encuentran con sus pares, que por supuesto, no vienen de otro planeta. Vienen del mundo en el que estamos viviendo a prisa y pisoteando a casi todos para lograr los privados objetivos. Por supuesto, se encuentran con maestros que desesperanzados esperan que algún Mesías les devuelva la dignidad que les había dado La Maestra, quien “pese a todo, nos entendía y defendía”, manifiestan muchos. Hace unos días le pregunté a una amiga maestra si era bueno o malo que regresara la Mtra. Gordillo a dirigir el SNTE y me contestó: “Es bueno para la mayoría de los docentes porque ella nunca dejó que el gobierno pisoteara los derechos de los maestros… Es malo porque va a echar abajo la Reforma Educativa, o tal vez solamente donde se lesionen los derechos de los maestros… Por lo pronto, no dude que la mayoría del magisterio está super contento”.

En fin, así las cosas.

Una reforma educativa que tiene indudablemente aspectos positivos; pero que hasta ahora es una monserga en cuanto a la evaluación de la docencia, porque además de que se han tenido que hacer muchas pruebas para lograr lo que hasta ahora se tiene, como si no hubiera experiencia evaluativa en México, contiene un procedimiento rebuscado y excesivo para la asignación de horas a los docentes de secundaria, sin contar la poca claridad en la ponderación con que se asignan las puntuaciones finales. Sin lugar a duda, una reforma mejorable, ya no se si es laboral; pero, de que toca mucho lo laboral es un hecho. No lo creía hasta que elegí convivir con los docentes que se enfrentan al calvario. Puede uno saber algunas cosas; sin embargo, para llegar a conocer hay que recorrer el “camino de Santiago”, por suerte, Santiago queda cerca, casi llegando a Monterrey. Esa es la diferencia entre “saber” y “conocer”; aunque hay quien piense que son lo mismo. El saber es pasado; el conoce, siempre es futuro del presente.

Por otro lado, vivimos en un mundo donde es muy valorada la inmediatez y es resignificada la libertad. Si libertad es la posibilidad de elección con reales opciones, entonces, para algunos, para la minoría, hay muchas posibilidades de ser libres. Hoy, como nunca nos enfrentamos a las inmensas posibilidades tanto de internet como de las tecnologías de la información y la comunicación, mismas que nos amplían las posibilidades de elección. Tenemos la libertad de elegir la música que queremos escuchar, con o sin anuncios, por medio de “Spotify”; ya no hay quien nos

obligue a ver los comerciales o anuncios de las precampañas si no queremos, porque tenemos televisión “On Demand”, para quien tiene “Rokú TV” o puede contratarlo, puede tener acceso a miles de opciones adicionales. No hay que escuchar la estación de radio en la que siempre favorecen a algunos, porque podemos elegir “TuneIn Radio”, si queremos no vamos al banco porque podemos hacer los pagos en línea. Es así que el que “puede” llega a sentirse mas libre, no es que lo sea, por supuesto.

Con todo ello, ¿qué hacer en la escuela? Siempre podremos educar en la libertad y para la libertad. Pero en estos momentos, se demanda que los niños comprendan la importancia de que tienen en sus manos la vida y que son importantes actores en su construcción, misma que se da en íntima relación y respeto a los otros.

¿Qué piensas?

Julio Herminio Pimienta Prieto

Consultor, Docente e Investigador nacional (SNI Nivel I)

 

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