Remache

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*Las ardillas, un tema poco serio
*Halagos para Eugenio
*Sanguijuelas de los carros chocolates.

Por: Enrique Zúñiga Castillo


Una curiosa nota apareció en julio de 1972 en el periódico El Sol de Tampico, hoy resguardado el ejemplar en el Archivo Histórico de Tampico “Carlos González Salas”. El reportero hasta presenta un sesgo de timidez cuando alcanzó a poner c0mo observación que su texto podría antojarse, a primera vista, como un tema poco serio. El asunto que abordó el periodista fue el de las ardillas de la Plaza de Armas de la ciudad jaiba.

Las ardillas fueron introducidas, al parque público, con el propósito, dice la nota, para que ahuyentaran a los tordos porque éstos ensuciaban los pasillos y las bancas con su excremento.

Los animalitos se convirtieron rápidamente en un atractivo para los niños y tal vez de los adultos también. Las personas que llegan a hacer un alto en su ajetrear cotidiano, ofrecen a los roedores unos cacahuates o semillas de calabaza. Las ardillas se acercan a la mano que les acerca el alimento. Lo olfatean, mueven sus bigotes, arrebatan la comida y vuelven a su árbol, donde trepan para saborear el obsequio. Hoy, más que nunca, son fotografiadas múltiples veces por los turistas para subir las imágenes a las redes sociales. Las modelos posan con sus ojos redondos y oscuros con miradas indagatorias.

Terminó la noticia, el autor, con un exhorto a la población para cuidar las ardillas evitando molestarlas.
Prosigo con otro asunto. Pese a los altos índices de violencia en todo el estado, antes de concluir el sexenio de Eugenio Hernández Flores, 2005-2010, había plumas zalameras que no escatimaban halagos para el gobernador. En esa época, por ejemplo, hubo años en los que la ceremonia del Grito no se realizó por el clima de inseguridad; en Nuevo Laredo se fugaron del penal 141 reos, (la fuga más grande de la historia nacional); mientras el gobernador, cuando ocurría una balacera la consideraba como un incidente. Aquí van unas muestras de lo que escribían algunos columnistas:
“El gobernador Hernández Flores, luego de los resultados alcanzados en estos seis años, donde se dedicó a transformar a Tamaulipas, puede irse con la satisfacción del deber cumplido a una sociedad que hoy cosecha los frutos de un gobierno moderno y visionario, que supo cumplir sus compromisos”.
En seguida, otra opinión en el mismo sentido:
“Vi en estos seis años, a un gobernador que guarda la compostura que conservó antes de que se metiera a la política….es el mismo que antes de que fuera gobernador, la misma actitud, la misma humildad, el mismo don de gente de bien”.

¿En 1922, cuando haya terminado el presente sexenio, estaremos leyendo algo semejante?
En esta columna, fue precisamente hace un año cuando publiqué las siguientes líneas.

“Antonio Tirado Patiño, coordinador nacional de la Unión Campesina Democrática (UCD)… recién anunció que pondrá candados para evitar que otros ajenos a su organización aprovechen para hacer negocio con el reparto de placas de la UCD. Dijo que su organización entregará placas imposibles de clonar. Él viene batallando desde hace años con personas que bajo el manto de las mismas siglas otorgan placas. La UCD que él encabeza es la oficialmente reconocida por las autoridades, dice. Hoy con la Organización Nacional para la Protección del Patrimonio Familiar (Onappafa) y la Asociación de Protección a los Mexicanos (Anapromex), han establecido una alianza para protegerse de la piratería que “sólo busca lucrar con la necesidad de la gente”. Mira quién habla. Desconoce el representante del organismo a la competencia encabezada por Magdalena Pedraza Guerrero, Raúl Quintanilla y Benito Villela Sáenz. Esas afiliaciones –menciona el jefe de la UCD- hacen cua, cuac, o sea, son patito.

¿En razón de qué, tipos como Antonio Tirado Patiño expiden placas y calcomanías con el logo de una organización y los agentes de Tránsito las respetan como salvoconducto para que las unidades automotrices puedan circular libremente por las calles? Actúan en la ilegalidad. Ya basta de estos chupeteadores. Los nuevos vientos deben derribarlos”.

Los anteriores dirigentes populares citados arriba han podido sobrevivir como sanguijuelas al amparo de obtener del gobierno algunos beneficios que ellos distribuyen clientelarmente. Han sido durante toda su vida, colaboracionistas de los gobiernos tricolores en turno. El esquema les funcionó durante décadas. Acaparaban los programas sociales y otorgaban cualquier cosa a sus seguidores. Hoy que vislumbran el fin de los tiempos de bonanza para ellos, toman conciencia de unidad para escudarse en lo que ellos creen su patrimonio.
Estos líderes han utilizado el chantaje para ser escuchados y conseguir sus metas personales con un discurso donde esgrimen la miseria de la gente a la que expolian.

La semana pasada la ONAPPAFA, amenazó con tomar el Palacio de Gobierno y el Congreso de Tamaulipas, si las autoridades se atreven a decomisar los autos chocolates o chuecos. Así lo dijo José Guadalupe Barrios Núñez, dirigente nacional de esas siglas, luego de que Arturo Soto Alemán, subsecretario de Ingresos del gobierno estatal, advirtió a los poseedores de vehículos extranjeros sin legalizar, a que no se dejen engañar por este tipo de organizaciones. Es un punto a su favor, por parte del funcionario, de poner freno a organizaciones que lucran aprovechándose de situaciones ilegales, sin embargo, debe haber un equilibrio entre la necesidad de la gente por contar con una camioneta para sus tareas productivas y el interés del estado para allegarse ingresos por concepto de regularización de las unidades motrices. Bien, si se le pone rienda a las sanguijuelas de los carros chocolates.

Carros del gobierno en paseos dominicales
En Altamira, al parecer, muchos funcionarios y empleados ocupan los vehículos oficiales durante los fines de semana para paseos familiares, relajarse con las novias o visitar a sus parientes en sus municipios de origen pues muchos de ellos no son altamirenses ni radican en dicho municipio. En el estacionamiento del nuevo complejo administrativo La Retama, deberían “pernoctar”, durante los fines de semana, alrededor de 50 carros del gobierno. Resulta que si observaras, amable lector, el sitio un domingo cuando está pardeando, te darás cuenta que apenas rebasa la decena de unidades automotrices. ¿Y así quieren la reelección?

contrarraya@gmail.com

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