Precisando

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¡Ay Andrés! – Encargados – Seduma

José del Carmen Perales Rodríguez


Kiko Elizondo Salazar, el líder del partido en el poder en el estado, tiene la suficiente autoridad para calificar, señalar y hasta advertir a quienes bajo las siglas del PAN llegaron tanto a un escaño como a una alcaldía, sobre su desempeño y la posibilidad de que puedan o no, en el caso de estos últimos, reelegirse.

Por eso ninguno de los destinatarios de sus declaraciones de la semana puede hacerle al tío Lolo, menos aquellos que a base de periodicazos impresos o electrónicos o atacando a sus potenciales rivales, tratan de llenarle el ojo a los que decidirán quiénes garantizan que el panorama siga azul.

Desde luego y muy pesar de sus contados fariseos, la dedicatoria principal de la advertencia de Kiko tiene como destino Madero, donde José Andrés Zorrilla Moreno ha manoseado, y no de ahorita, el tema de la reelección a grado tal que salpicó y amenazó proyectos no sólo políticos sino de inversión en el sur.

El alcalde de Madero prefirió los reflectores y el futurismo, en lugar de atender las indicaciones de gobernar como se los exigió su jefe político, apuntó a la reelección antes de tiempo y no sólo eso, atacó a sus correligionarios como si se tratara de militantes de un partido diferente al que le prestó las siglas para ganar.

Zorrilla Moreno ahora está más ocupado en ocultar o justificar el dispendio para llenar los medios de alabanzas y elogios, pues se vistió con un traje de espejitos y escribió en oropel sus discursos y boletines a un precio tan alto que las promesas de campaña sucumbieron ante su desenfrenada ambición.

Hay también versiones de que el mitómano del sur le metió dinero malo al bueno, más bien los revolvió, y eso habría puesto en entredicho los compromisos que desde el Ejecutivo estatal se plasmaron en el mismísimo arranque del sexenio: transparencia, legalidad, cero corrupción e impunidad, y sobre todo que nadie se sintiera gobernadorcito.

Es tal el cochinero que generó la enfermiza obsesión de Zorrilla Moreno de mantenerse en el poder, que hizo crecer a sus adversarios y ha puesto en riesgo el capital político que generó el gobernador Francisco Javier García Cabeza de Vaca, dilapidó la empatía que logró el PAN con la ciudadanía maderense.

Ahí está pues el primero sobre el que caerá la lápida de la que hablaba Kiko Elizondo.

APUNTE.- En la colaboración pasada hablé de aquellos que perdieron un año sin demostrar por qué se les dio un espacio en el Gabinete estatal, de los que nadaron o nadan de muertito y de los que llegaron con la promesa de aprender pero al cabo del primer informe salieron reprobados.

Hoy me referiré a los pecados que han cometido quienes no han cumplido con las expectativas, faltas que tienen qué ver con su desconfianza, tal vez, hacia sus colaboradores al mantenerlos con el freno de mano puesto o sea en la incertidumbre.

Lo que sucede es que la mayoría de las estructuras de las secretarías siguen plagadas de “encargados de despacho”, que equivale a sentirse “por mientras” director, subdirector, jefe de departamento y sienten que un año después no han dado el kilo.

Aquí la interrogante es quién dice que ya los susodichos ya pueden dejar de ser “por mientras” y dejarse caer sin titubeos sobre la chamba que se ha acumulado, que es a final de cuentas el factor preponderante para la buena o mala calificación de la sociedad hacia sus gobernantes.

PENDIENTE.- En Reynosa está bien definido el cuadro chico y todo indica que ya Gerardo Peña Flores, Jesús María Moreno Ibarra y Francisco Garza de Coss se lo dejaron en claro a Gilberto Estrella Hernández, que se espera por fin se enfoque en sacarle lustre a Seduma. Lástima Margarito.

Aquí los veo, leo y escucho: @JosdelCarmenPR / pr_jc@hotmail.com

 

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