Pilar a dos meses de su desaparición

 *Hipótesis encontradas sobre su muerte envuelven el caso

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Daisy Verónica Herrera Medrano

Reportera

Ayer sábado, se cumplieron dos meses, desde la última vez que se vio con vida a Pilar Garrido Santamans, una mujer de 34 años de edad, nativa de Massalavés, Valencia, casada desde hace tres años con un mexicano con quién radicaba en Ciudad Victoria, Tamaulipas y que hoy, está sujeto a proceso, recluido en prisión preventiva acusado de haberle arrebatado la vida.

Con una emotiva misa en la Iglesia San Agustín, los familiares de su esposo y amigos de la familia la recordaron y pidieron por el eterno descanso de su alma; no hubo presencia de uno solo de los familiares de Pilar, su madre realizaba los trámites para llevar a España a su nieto, visitaba a su yerno en los separos del penal de Victoria para que firmara la autorización de viaje y custodia.

Las hipótesis de lo ocurrido aquel domingo 2 de julio cuando Pilar desaparece se reducen; la Fiscalía sostiene que hay pruebas suficientes para inculpar al marido del homicidio de la “La Española”, bautizada así por la prensa mexicana desde su desaparición; la familia se resiste a creer esa versión, ellos tienen su propia historia: un secuestro a manos de dos delincuentes juveniles que siguen en libertad y un inocente tras las rejas.

Justicia es el clamor en el que ambas partes coinciden, en el caso está involucrada la justicia tamaulipeca, el Gobierno de España, especialistas en materia procesal que conforman la defensa, la prensa local, nacional e internacional y ahora se busca la intervención de Organismos Internacionales de Derechos Humanos.

Jorge, licenciado en Criminología, era profesor de la Universidad de Seguridad y Justicia en Tamaulipas, Pilar de profesión periodista, no ejercía su carrera en México, se dedicaba al cuidado de su pequeño hijo, con quién planeaba viajar a Valencia durante las vacaciones de agosto, analizar la apertura de un SPA, negocio que si se concretaba, la llevaría de vuelta a su país a vivir con su esposo e hijo a finales de este año.

Los planes de Pilar no pudieron concretarse, un paseo familiar a la playa, sería el último viaje que haría junto a su familia, de ahí, jamás regresaría a su antigua vida; Pilar ya no regresó a su hogar en Victoria ni a su natal Valencia.

Los Fernández Santamans, viajaron el sábado 1 de Julio al poblado La Pesca, a 160 kilómetros de su hogar en Victoria, estuvieron en la playa la tarde de ese día y pasaron la noche en el hotel Riviera del Río. Al día siguiente, después de comer en un restaurante de la localidad, alrededor de las 5 y media de la tarde, enfilaron su coche de regreso a Ciudad Victoria. Dos horas de camino parecían una distancia corta hacia el hogar.

Hoy la Fiscalía sigue buscando pistas, nuevos indicios y argumentos que en tres semanas permitan presentar una investigación ampliada  de lo que sucedió en ese viaje al Juez de Control, Patricio Lugo quién ordenó el 29 de agosto la aprensión de Jorge, vincularlo a proceso y aplicarle una medida cautelar de dos años en prisión provisional.

El Estado sustenta la acusación de homicidio calificado en contra de Jorge por las contradicciones durante su relato en cuanto a tiempos y recorridos en su regreso a Victoria y en la causa de muerte de “La Española”, pues la asfixia dicen, no es el método que usan los delincuenciales de la región para matar a sus víctimas.

La fiscalía presume una investigación meticulosa, llevada a cabo con el uso de Inteligencia y evidencia científica, con la colaboración en 20 peritajes de la División Científica de la Policía Federal y el uso de tecnología de punta que permitió identificar los restos de Pilar localizados el 26 de julio, muy cerca de la carretera a Victoria a la altura del Municipio de Villa de Casas, conocer la causa de su muerte y documentar lesiones en la nariz, cráneo y cuello.

Con esos elementos, la fiscalía asume que Jorge la mató, que en el camino discutieron, se bajaron de la carretera, descendieron del coche, Jorge le dio un golpe en la nariz, Pilar cayó al piso se golpeó la nuca y ya en el suelo, Jorge la asfixio.

El relato de Jorge es totalmente distinto, en el camino, cerca de las seis de la tarde, un vehículo los intercepta en carretera, descienden de él dos jóvenes con armas largas que intentan quitarles sus pertenencias, cuando se percatan del bebé en el auto, optan por llevarse a Pilar con ellos a punto de pistola.

La narración obra en la denuncia que tiene la Procuraduría con fecha el 3 de julio; ante la presunción de un secuestro se le pidió a la familia no hacer público el caso, una semana y media después, nadie había contactado a los familiares para pedir rescate, Raquel, la hermana de Pilar rompió el silencio en Facebook, de la noticia hicieron eco los medios españoles y mexicanos.

El 21 de julio la Procuraduría difundió un retrato robot de uno de los presuntos secuestradores, un adolescente varón, de entre 15 y 16 años de edad, complexión delgada, tez muy morena, era uno de los ocho delincuentes juveniles que escaparon del Centro Tutelar de Menores en Güemez, el 19 de junio, 13 días antes de la desaparición de Garrido.

El caso ya se había turnado a la Fiscalía Especial para Personas Desaparecidas o No Localizadas, que llevó a cabo alrededor de 30 entrevistas, 20 intervenciones periciales, 7 inspecciones ministeriales y 10 operativos de búsqueda por tierra y aire con elementos de fuerzas federales y estatales que el 26 de julio localizaron en una zona depredadora de Villa de Casas, diversas piezas de un cuerpo con huellas de roedor y en alto grado de descomposición por la incidencia de la canícula en la zona.

El 11 de agosto, luego de 26 días de análisis en laboratorios, se determinó que las piezas encontradas eran de Pilar, hasta el día de hoy, sus restos permanecen la unidad forense de la Procuraduría de Justicia de Tamaulipas en Ciudad Victoria, su familia ya tramita la repatriación con ayuda del Gobierno de España y la Comisión Estatal de Atención a Víctimas; han dicho que en España someterán a una nueva prueba de ADN los restos de Pilar.

El caso está en manos de la justicia tamaulipeca, la próxima audiencia dependerá de las negociaciones de la Fiscalía y la defensa con el Juez de Control Patricio Luego, quien será el que señale el fin de la etapa probatoria y del resto de las etapas procesales: la de conclusiones y en todo caso la de apelaciones.

La defensa de Jorge, liderada por Marín Lozano Méndez, abogado especialista e investigador del Sistema Oral y profesor del Instituto Nacional de Ciencias Penales (Inacipe), asegura que su cliente saldrá en libertad porque la fiscalía no tiene forma de comprobar científicamente la causa de muerte, ni la fecha y hora exacta del deceso.

Tanto la familia de Pilar como la de Jorge, han dicho que creen en la inocencia del  marido, aseguran que hasta ahora, la fiscalía no ha presentado pruebas suficientes sobre su presunta culpabilidad, exigen a la justicia tamaulipeca pruebas contundentes y no suposiciones.

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