Aquí la vaina

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Crónica de una caída anunciada

Por.- Agustín Edilver Medellín Cabrera


En Latinoamérica somos una potencia en cuanto a recursos naturales, contamos con selvas, bosques, agua, petróleo y gente muy valiosa, en realidad tenemos todo para triunfar y al mismo tiempo estamos estancados en gran parte gracias a nuestros pésimos líderes políticos.

El caso Venezuela sigue siendo tema de interés no solo para los hispanos, por ejemplo también Rusia y China tienen mucho interés en el desarrollo de la crisis venezolana pues ellos tienen grandes inversiones en Venezuela.

Aquí les daré un recuento de los principales hechos que han llevado al país con más reservas petroleras del mundo hasta llegar a su actual crisis económica.

La llegada de Hugo Chávez al poder fue celebrada con júbilo por su pueblo, sus logros eran evidentes y aplaudidos incluso por la ONU al lograr altos indicadores en reducción de pobreza y salud alimentaria destacando como el mejor país del mundo en estos avances, eso sin mencionar la disminución del desempleo, los apoyos en vivienda entre otras medidas exitosas en el corto plazo. Sin embargo debajo de los éxitos y del júbilo se escondía para muchos una planeación bastante corta.

Una de las primeras medidas del régimen chavista fue enfocarse en su riqueza petrolera, esto podría resultar obvio, pero cualquiera con mínimos conocimientos de negocios sabe que esto es demasiado arriesgado. Se redujo el desempleo y la pobreza disminuyó la mitad, y eso sucedió rápido y casi mágicamente duplicando el número de empleados de la industria petrolera, lo cual aumentó el costo de extracción y manejo pues la producción nunca se elevó para compensar esas contrataciones insostenibles, al subir el costo se redujo la ganancia. Pero este fatal error no fue el único, a fin de cuentas la situación todavía se sobrellevaba hasta este punto.

Además de estos costos en producción petrolera también se triplico el gasto público contratando a más empleados en otras áreas del gobierno, pero Venezuela seguía siendo un país rico que invertía en su gente, que repartía las riquezas de la nación y recibía aplausos desmedidos.

Hugo Chávez expropio empresas, comercios, locales, edificios y centros comerciales en gran medida, aceleradamente, quitando la producción y competitividad no solo de las grandes transnacionales sino también de pequeñas y medianas empresas formales que contribuían a una economía diversificada. La economía se centró ciegamente en el petróleo y las exportaciones del país solo se basaban en ese mágico oro negro.

Pese a las protestas internas e internacionales, se observaba a un líder en contacto con su gente, querido, votado, democrático, nacía un héroe para los venezolanos y se formaba un caudillo revolucionario pero dictador.

A principios de 2013 muere Chávez y deja en manos de Nicolás Maduro continuar con la revolución bolivariana, ya existían los problemas y la oposición, pero en 2014 los precios del petróleo se precipitaron y el costo de producción fue mayor que el de venta, Venezuela aun siendo el país con más reservas en el mundo ahora tenía que comprar petróleo a otros países porque el suyo propio era más caro, esa insostenible.

La riqueza del país basada en el petróleo colapso al no existir otra fuente de recursos, recordemos que las empresas fueron extirpadas, la iniciativa privada prácticamente había desaparecido y no había quien produjera riqueza en el país.

Continuaron adquiriendo deudas para sostener la situación hasta legar a los 6 mil millones de dólares, lo cual equivale al 55% de su PIB, siendo esta la deuda más grande de América Latina, Venezuela seguía en los primeros lugares pero ahora en indicadores adversos. Rusia freno su apoyo y Venezuela perdía credibilidad.

El gobierno decide imprimir más dinero ante la falta de capital, obviamente la inflación se elevó por los cielos, se calcula que alcanzará el mil por ciento a finales de este año. El gobierno reacciona ante la inflación y establece un control de precios que lo único que logró fue quebraran las ultimas empresas existentes. Entonces el cielo dejó de ser iluminado por Hugo Chávez quien a razón de Nicolás Maduro había gestionado la elección de un papa americano desde el cielo.

Venezuela sale del Mercosur, se vuelve el país que económicamente mas retrocede en el mundo, y nada parecía poder estar peor hasta que empieza a correr la sangre en las calles llenas de manifestaciones.

Las elecciones que no favorecen al régimen se anulan por la formación de una nueva asamblea constituyente con simpatizantes del régimen, la OEA interviene sin lograr nada, se pierde la democracia y Maduro amenaza con defender su revolución bolivariana con las armas, recientemente grupos policiales y militares se rebelaron y declararon la guerra contra el régimen mientras la comunidad internacional se mantiene a la expectativa.

Millones de Venezolanos salen de su país buscando refugio en otras naciones, Capriles y otros detractores del actual régimen proponen la destitución de Nicolás Maduro, sin embargo esto no acabaría con los problemas pues existen deudas por pagar y una economía entera por recomponer desde sus cimientos en una Venezuela devastada por la ineptitud de una izquierda como muchas otras con discursos populistas que movieron a las masas ilusionadas.

Ahora no les sorprenda y no les ilusione que en México se manejen discursos y se propongan algunas acciones similares a la revolución bolivariana, no les sorprenda la demagogia y los discursos elocuentes que llegan al corazón de la ilusión de millones de mexicanos que podrían vivir una prosperidad cimentada en arenas movedizas.

La izquierda es idealista por naturaleza y tiene riesgos que deben mesurarse, no es malo pensar en el bien común, no es malo pretender repartir la riqueza de la nación, lo que sí está mal es realizar acciones con la cabeza hueca sin pensar en el mediano y largo plazo.

Con todo respeto para la gente revolucionaria, discúlpenme si les ofendí en su corazón socialista, pero aunque yo soy también de algunas ideas izquierdas, la verdad es que una economía no se puede construir sobre la arena o sobre las nubes del cielo donde algunos sueñan que vive Hugo Chávez, déjenme escribirles que la revolución sin cerebro no sirve como solución duradera de los problemas de una sociedad.

Bueno amigos, hasta aquí la vaina.

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